Primero, qué quieres resolver
Antes de elegir puntos conviene saber para qué se quiere cada cámara, porque cambia dónde y cómo se pone:
- Identificar a una persona: cámara cerca, a la altura adecuada y con la cara de frente. Es lo que sirve ante un robo.
- Ver qué ha pasado en una zona: cámara más alta y más abierta, que cubra mucho espacio con menos detalle.
- Controlar mercancía y accesos: almacén, muelle de carga, puerta trasera.
En una tienda
- La entrada, mirando hacia dentro, para captar la cara de cada persona que entra. Es la cámara más importante.
- La caja, desde arriba y algo de lado, para ver el mostrador, el cajón y las manos.
- Los pasillos ciegos y las zonas que no se ven desde el mostrador, sobre todo donde está el producto de más valor.
- El almacén y la puerta trasera, por donde entra la mercancía y por donde suelen intentarlo de noche.
Un detalle: el escaparate crea un contraluz muy fuerte de día. Una cámara con buen WDR (amplio rango dinámico) evita que la persona que entra salga como una silueta negra.
En un bar o un restaurante
- Barra y caja, cubriendo el terminal de cobro y el cajón.
- La entrada, como en una tienda.
- El almacén y la cámara de bebidas, y la puerta de servicio.
- La terraza, con cuidado: está en la vía pública. Se puede enfocar el mobiliario y la entrada, pero no grabar la calle más allá de lo imprescindible.
En una oficina
- Recepción y accesos, incluida la puerta del garaje si la hay.
- La sala de servidores o el archivo, donde está lo que más valor tiene.
- Pasillos de paso, no los puestos de trabajo. Enfocar de forma permanente a una persona en su mesa es difícil de justificar como seguridad.
Altura, ángulo y número de cámaras
Para identificar a alguien, la cámara no debe ir pegada al techo apuntando hacia abajo, porque solo vería coronillas y viseras. En una entrada funciona mejor algo por encima de la altura de una persona y con poca inclinación. Para vigilar una zona amplia, más alta y con lente más abierta.
Un comercio pequeño suele resolverse con tres o cuatro cámaras bien colocadas: entrada, caja, sala y almacén. Más cámaras mal colocadas no dan más seguridad. Cuánto cuesta depende sobre todo de eso, como explicamos en de qué depende el precio de instalar cámaras.
Donde la ley no permite cámaras
El artículo 89 de la Ley Orgánica 3/2018 es tajante: en ningún caso se admiten cámaras ni grabación de sonido en vestuarios, aseos, comedores y zonas de descanso de los trabajadores. Tampoco en los aseos de clientes.
- Sonido: grabar audio en el lugar de trabajo solo se admite cuando hay riesgos relevantes para la seguridad, y siempre de forma proporcionada. En la mayoría de comercios conviene desactivarlo.
- Trabajadores: hay que informarles antes, por escrito, de que hay cámaras.
- Clientes: el cartel de zona videovigilada en cada acceso.
El resto de obligaciones, como el plazo de un mes o quién puede ver las imágenes, están en videovigilancia en un negocio y protección de datos.
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